La universalidad de los Piteros de Villapresente

En busca de un reconocimiento público

No vamos a hablar aquí de los “piteros”, esos representantes del folclore regional sin los cuales esta comunidad estaría huérfana de identidad musical. No es lo nuestro.  Lo que aquí nos ocupa es hablar de unos villapresentinos que no necesitaban decir de donde eran porque su sola presencia hacía que el nombre de Villapresente fuese de boca en boca.  Estamos hablando de “los Mediavilla”; a veces los hermanos, a veces padre e hijo, pero siempre “los Piteros de Villapresente”. Iniciaron su andadura a principios del pasado siglo -aunque lo del padre ya venía de atrás- y hoy, cien años después, aún se les ensalza y no hay tratado sobre nuestra música popular que no les mencione y reconozca el nivel alcanzado dentro y fuera de nuestra región. Hablamos especialmente de Joaquín, que cada vez que tocaba el “requinto” sonaba como una lección magistral, y de Antonio, cuyos redobles aún resuenan en quienes le escucharon.

Vienen a nuestra memoria crónicas de prensa, como la del diario vespertino de tirada nacional LA ÉPOCA, que en su edición del miércoles 14 de junio de 1926 hacía un exhaustivo recorrido por el varano santanderino que se estaba preparando para la ya inminente llegada de la Familia Real española. Entre los actos que mencionaba estaba la reciente celebración del “Día de Santander”, fiesta de periodicidad anual organizada por la Asociación de la Prensa de Santander, que ese año contaba con la actuación “de los famosos hermanos Mediavilla, pitero y tamborilero, de Villapresente, ganadores del primer premio en el concurso del teatro Pereda”.

También el diario ABC publicaba el martes 11 de septiembre de 1928 un amplio reportaje sobre la celebración de la “Romería del Milagro” en “Torre”, “pintoresco pueblo situado en las proximidades de Torrelavega”. Tras una detallada descripción de los aspectos costumbristas de estas romerías en los que no podía faltar la comparación con las dibujadas tan magistralmente por “el maestro Pereda”, dice: “el pitero de Villapresente, con su tamborilero, tocó las más sabrosas tonadas, así de ahora como de antaño”.

Es de destacar, también, la dedicada a la Exposición Universal de Barcelona publicada por el diario LA VANGUARDIA el día 4 de diciembre de 1929 y que relatan las actividades que van a desarrollarse con motivo de la celebración de las denominadas “Jornadas Montañesas” programadas para los día 13 al 15 de ese mismo mes, donde los “Piteros de Villapresente” participarían muy activamente, tanto en las diarias  “Llamada a la Fiesta” como en el resto de las manifestaciones folclóricas programadas para esos días.

Son solo algunos de los retazos periodísticos que han llegado hasta nosotros. Pero no fue la prensa la única que resaltó sus virtudes y su procedencia, pues si nos fijamos en la etiqueta de uno de los discos grabados a principios de los años treinta por la discográfica PARLOPHON leeremos: “SARA DE ORTEGA y MANUEL SIERRA con pito y tambor. Piteros de Villapresente. Primer premio de la Provincia de Santander.” Y es que con ellos como acompañantes, el éxito estaba asegurado (1).

Pero en los Mediavilla no solo había música, aspecto importante de su vida, sin la cual seguramente hubieran pasado desapercibidos. Hemos encontrado en ellos una humanidad, una forma de ser, unos principios que solo tienen aquellos que han sido educados en el seno de familias para las que la verdadera nobleza es innata al alma y se sustenta con educación y respeto, y para los que la servidumbre humana no es más que el sometimiento del hombre a las pasiones. En el año 1936 su éxito era ya difícilmente superable… eran conocidos universalmente… habían grabado discos… pero entonces comenzó la última y criminal guerra civil española. La llamaron Guerra Civil y no les faltaba razón: unos ciudadanos civiles luchaban contra otros ciudadanos igualmente civiles y todo, qué ironía, para defender el poder que ostentaban o pretendían ostentar otros civiles (no nos dejemos engañar por los uniformes). En el caso que nos ocupa nos fijaremos en el -por entonces- alcalde del ayuntamiento de Reocín, portador, sin saberlo, de trágicos acontecimientos. Andrés Mira: trabajador de la empresa Solvay de Barreda. Hombre recto en su forma de proceder, tenía un amplio historial de lucha sindical en defensa de los derechos de los trabajadores, conductas que le habían llevado a la cárcel en algunas ocasiones. Su militancia en la UGT le llevó a afiliarse al Partido Socialista y a representar a éste en las elecciones municipales que se celebraron en el municipio de Reocín a partir del advenimiento de la II República. Ya de alcalde, Andrés Mira se dedicó en cuerpo y alma a hacer lo que mejor sabía: defender los derechos de aquellos a los que representaba, es decir, de los habitantes del municipio de Reocín. Comenzada la Guerra Civil, esa conducta no gustó a la izquierda gobernante pues, según ellos no era igual un civil simpatizante de las izquierdas que uno que simpatizaba con la derecha o que, simplemente no simpatizara con ninguno de los bandos contendientes.

Andrés Mira siempre defendió que para él lo importante era la conducta del ser humano, con independencia de su ideología o simpatías, y que si éste sufría alguna afrenta él estaba allí para defenderlo si el motivo estaba dentro de sus competencias como alcalde. Fue una postura que no gustó a una izquierda cada vez más radicalizada y decidieron que la única opción que les quedaba era eliminar a aquel alcalde que osaba ir contra sus directrices. En un primer intento trataron de provocar un accidente de carretera, pero el azar quiso que pasara un carro antes que el coche de Mira. Tras este fracaso decidieron que lo mejor era darle un “paseo”. No sabemos cómo se eligió a la persona encargada de ejecutar al alcalde, pero sí que el encargo recayó en Joaquín Mediavilla, aquel que junto con su hermano menor Antonio había logrado la pareja de piteros más famosa que se ha conocido. Joaquín, hombre íntegro y de arraigados principios éticos y morales, se negó con rotundidad a cumplir el mandato que había recibido. Pero cuando las aguas bajan turbias la corriente no se detiene y un nuevo vecino fue elegido para llevarse por delante al que no quiso ejecutar al díscolo alcalde. Una vida por otra. Era el imperio de la barbarie, la incultura, la envidia y el rencor. A partir de aquí sabemos que Andrés Mira pudo continuar como alcalde hasta la toma de la provincia por las tropas franquistas, que rápidamente lo relevaron del cargo y lo enviaron a la cárcel, y que el vecino de Villapresente, que vivía a escasos cien metros de la casa de los piteros, terminó con la vida de Joaquín; fue un “paseo” cuando aún no se había hecho de noche, por lo que el acto tuvo algún testigo que, sabedor de que no había sido visto por los participantes en la ejecución, decidió no comentarlo para no correr la misma suerte. Desconocemos el porqué de la actuación del vecino ejecutante, pero sí sabemos que no tardó mucho en trasladarse con su familia a Barcelona, donde parece ser que ha vivido el resto de su vida. Su precipitada salida del pueblo hizo que todas las miradas se centrasen en él y le señalaran como presunto portador de la mano que disparó el tiro fatal que acabó con la vida de uno de los Piteros de Villapresente. Pero los tiempos eran difíciles y la convivencia solo aparente, por lo que un sombrío y denso manto de silencio se encargó de cubrir durante muchos años aquel luctuoso suceso ocurrido un aciago día de San Miguel.

No ha de pasar mucho tiempo antes de que Antonio, el pitero superviviente, traslade su residencia a Novales y decida crear una nueva pareja, donde él asumirá el papel de su hermano Joaquín y tocará el “requinto”. Toma como tamborilero a Jesús Sánchez Ramos, conocido como Chus “el Caudillo”, que le acompañaría hasta el final de su vida en sus actuaciones con el Coro Ronda Garcilaso. Pero no fue el único, con Antonio, el hijo de Jesús Sánchez, formó la pareja de piteros conocida popularmente como “los antonios”.

Con motivo de su muerte, el 29 de enero de 1962, la empresa SNIACE le dedicó una necrológica en la que glosaba algunos de los aspectos biográficos más importantes de su vida, resaltando a la vez la figura de su hermano Joaquín.

HA FALLECIDO ANTONIO MEDIAVILLA

Después de una larga enfermedad que le tuvo alejado durante mucho tiempo de toda actividad laboral, ha fallecido en su residencia de Novales, Antonio Mediavilla Barahona, productor de fábrica y querido compañero y amigo del Grupo de Empresa de Sniace.

Con Jesús Sánchez Ramos, de Novales, como tambor, popularizó sus tocatas típicas, grabadas en discos recientemente junto al coro de empresa «Ronda Garcilaso». Ellos perpetúan sus excelentes dotes de pitero regional, una especialidad que solamente puede alcanzar el músico autodidacta que domine, como él lo dominaba, el cancionero típico y las reglas del baile genuinamente montañés.

Buena persona en la más completa extensión del título, Antonio Mediavilla pertenecía a la dinastía de piteros de Villapresente, su pueblo natal, en la que Joaquín, el hermano mayor, hizo célebre a la familia con su prodigioso requinto, ruiseñor complaciente e inimitable, en los corros y robledales romeros de la provincia de Santander.

Recordamos a Antonio allá por julio del veinticinco en el célebre festival de «El Día de Santander» en la plaza de toros, selección de selecciones. Canto del cisne de nuestra solera folklórica. Un chaval de quince años, vivaracho, nervudo, templando el tambor hasta el «¡Bueno y hala!» a la diestra de Joaquín. Y a punto el parche, zurrándole de lo lindo con el repiqueteo habilidoso, monorrítmico, irresistible. Apartando a un lado hacia puestos secundarios otros concursantes de campanillas y haciendo las delicias del público con aquella maestría que llevaba en volandas a las mejores parejas de baile de la montaña allí presentes.

Años más tarde, el afán de complacer en todo momento a los amigos y admiradores de tantos pueblos que querían para su fiesta «piteros de Villapresente», le hizo simultanear los palillos del tambor con la mecánica del clásico pito y en esta modalidad, sin secretos para él, prestó muy buenos servicios a los grupos montañeses de danzas y· a las agrupaciones folklóricas de Sniace, acompañándolas por muchos lugares de España.

Fue en el Grupo de Empresa de Sniace donde tuvimos la suerte de conocer a fondo al gran amigo que fue para todos sus compañeros Antonio Mediavilla, y a la condolencia familiar se une el dolor de cuantos le tratamos y de la montaña entera, que con él pierde uno de sus más delicados cantores.

Como vemos, en Novales o en Villapresente, o en cualquier otra parte del mundo, él se consideró y todos le consideraron como un “Pitero de Villapresente”. Si hubiera un podio para distinguir a las personas que más han hecho por su pueblo, sin duda alguna serían los hermanos Mediavilla los destinados a ocupar el lugar más alto. Fueron y son, a pesar de los años transcurridos desde su muerte, una leyenda viva, pues viva está aún su memoria en las gentes que les conocieron directa o indirectamente.

Desde ‘Villapresente en la Memoria’, conscientes de la relevancia que supusieron para el pueblo, hicimos un llamamiento al Ayuntamiento de Reocín y a la Junta Vecinal y les propusimos les concedieran una calle, señalando como idóneo un tramo de aquella en la que ellos crecieron y vivieron, aquel que cruza de Este a Oeste el barrio “La Jerra”, tramo que formaba parte de la primera travesía viaria del pueblo, la que comunicaba Puente San Miguel con Cerrazo y Novales antes de construirse el Camino Real. En ambos lados del tramo que propusimos se encuentran algunas de las casonas con más lustre histórico del pueblo, entre ellas aquella que tiene un escudo con la leyenda “por mi Dios, por mi Rey, y por mi Ley, morir”, la casa donde vivían Joaquín y su mujer Presentación con sus ocho hijos, la casa que quedó sumida en el luto y la desesperación al ser tan brutalmente despojada del cabeza de familia. Conocido el proyecto, tanto el Alcalde como el Concejal de Cultura del Ayuntamiento y la Presidenta de la Junta Vecinal, reconocieron nuestra reivindicación y nos ofrecieron su apoyo y colaboración para llevar adelante el merecido homenaje que les debíamos a nuestros inmortales Joaquín y Antonio Mediavilla Barahona, los ‘Piteros de Villapresente’.

El día 8 de octubre de 2016 fue el elegido para la realización del evento y ahora la ‘Travesía PITEROS MEDIAVILLA’ es ya una realidad. Fue un acto entrañable y a él se sumaron destacados miembros del Grupo de Danzas Ntra. Sra. de Covadonga, de Torrelavega, quienes con sus músicas y sus danzas se encargaron de amenizar el evento, tanto en el interior como en el recorrido por la calle recién titulada. Fue su particular homenaje a estos notorios activistas del folclore montañés en la primera mitad del siglo XX. Contamos también con la presentación del disco ‘Mediavilla’, una recopilación de 18 grabaciones originales en las que participaron los ‘Piteros de Villapresente’. La totalidad de estas grabaciones se realizaron en estudios de grabación ubicados en Sevilla y fueron realizadas entre los años 1920 y 1935, y la recuperación se la debemos a Bruno Gómez Mediavilla, bisnieto de Joaquín, que, en un costoso trabajo de investigación, las ha localizado en bibliotecas y museos etnográficos de Madrid, Barcelona, Suiza, Escocia y diversos países de Latinoamérica. Es, probablemente, el disco que contiene las grabaciones más antiguas de intérpretes de cualquier género musical en Cantabria. Dado el interés de músicos y especialistas por adquirir el CD, no nos cabe dudad de que será un referente en la formación de los nuevos folcloristas cántabros y en el estudio de la música de esta región.

NOTAS

(1) Se trata de un disco de 78 rpm titulado AYER TE VI QUE SUBÍAS. Contiene dos únicas canciones, una en cada cara: “ayer te vi que subías” y “tengo cuatro pañuelucos”.  Ambas se pueden escuchar en la sección multimedia de nuestra página web.

2018-06-01T01:02:08+00:00 Actualizado: 1 de enero, 2016 @ 16:57 | CANTABRIA|